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Ricardo Pérez Montfort, Tolerancia y prohibiciones. Aproximaciones a la historia social y cultural de las drogas en México 1840-1940

Mario Barbosa Cruz*

Universidad Autónoma Metropolitana-Cuajimalpa

Historia mexicana,


El tema de las drogas ha sido ampliamente estudiado, sobre todo el tráfico y el consumo a partir de la segunda posguerra. Esta producción académica generalmente ha asumido el problema desde un punto de vista de la prohibición o de cómo se enfrentaron la producción y el tráfico transnacional. Además de un número creciente de estudios, desde el análisis político, socioeconómico o cultural, en los últimos años se ha multiplicado la edición de libros centrada en personajes que reproducen estereotipos de hombres y mujeres empoderados, persecuciones policiales, autoridades implicadas y un mundo dual de valores. Una y otra vez, en libros, películas y series, aparecen mexicanos, colombianos y, en general, hombres y mujeres latinoamericanos dedicados a la producción y el tráfico de drogas, que contrastan con los habitantes del hemisferio norte, retratados como víctimas. La confrontación de valores, sin duda alguna, aparece en las últimas décadas como fruto de un enfrentamiento territorial norte-sur.

Justamente, el libro de Ricardo Pérez Montfort permite comprender, en una historia de más largo plazo, cómo cambiaron las percepciones y representaciones frente a este tema por parte de los diversos sectores sociales, de la opinión pública y de las autoridades, así como la forma como se modificaron las prácticas de producción, venta y consumo de drogas. Es la historia de cómo fue ganando la criminalización del consumo y cómo se impusieron las políticas estadounidenses y las actitudes de reprobación moral frente a las drogas. Entre 1840 y 1940, las prácticas de consumo de drogas, así como los discursos y políticas en relación con el tema, se modificaron a la par de procesos de modernización y del posicionamiento de discursos de higiene social que se fueron expandiendo en el mundo occidental.

Sin lugar a dudas, el libro aporta otras lecturas de este problema y, sobre todo, se concentra en analizar las transformaciones de las prácticas sociales y culturales durante un siglo, periodo que coincide con la imposición de modelos de modernización en diversos ámbitos de la vida en el mundo occidental. El autor se detiene en algunos momentos de la historia mexicana para explicar el tipo de sujetos que consumían, su procedencia social y las actitudes que asumieron otros actores frente a estas prácticas. Muestra cómo el consumo se valoraba de forma diversa dependiendo del sector social del consumidor. También hay un énfasis en analizar los significados que tenían este tipo de consumos en la vida de ciertos sectores sociales. Con base en una amplia y acuciosa revisión de diversas fuentes (judiciales, hemerográficas, literarias, administrativas), Pérez Montfort presenta una perspectiva original de la historia de las drogas en la que confluyen la historia de las prácticas médicas, la historia judicial, la historia social, las prácticas y representaciones culturales, la asistencia social. Sobre todo, el libro se destaca por la rica narrativa de su autor y por el rescate de las experiencias a partir de las cuales los distintos grupos sociales enfrentaron la creciente ola prohibicionista que eclipsaría a las discusiones sobre el tema en México desde los tiempos de la posrevolución.

Uno de los propósitos centrales de la obra es mostrar cómo durante todo el periodo hay una tensión entre usos recreativos, rituales o incluso creativos para ciertos grupos sociales, étnicos o profesionales, por una parte, y los usos medicinales de plantas como la marihuana, o de químicos derivados de la hoja de coca o la amapola, así como el uso de otras plantas (por ejemplo, el peyote), por otra. Si bien Pérez Montfort estudia, sobre todo, los usos sociales y los conflictos generados por el consumo, hay interés en exponer que hay una historia detrás del cultivo de estas plantas, de sus usos curativos, así como de la distribución y comercialización de sus derivados, en especial de la producción de medicinas obtenidas del opio por parte de empresas farmacéuticas. Muchas de ellas se distribuían de manera legal y ampliamente en las farmacias y en las calles de la Ciudad de México hasta comienzos del siglo XX. A la par del aumento de la carga negativa a la cual fue sometido el consumo de drogas entre ciertos sectores de la población, había una discusión internacional sobre el tema de la producción. También había esfuerzos sostenidos de Estados Unidos para imponer el manto de prohibición mundial con argumentos moralizantes. El autor insiste en que, durante el siglo XIX y hasta la primera década de la siguiente centuria, en México no estuvo prohibida ni la venta ni el consumo de toda clase de productos y químicos que luego se englobaron en el sustantivo “drogas”.

El libro sostiene que la prohibición caminó a la par de la Revolución, en medio de presiones internacionales, en ámbitos multilaterales como la Liga de las Naciones y de tensiones fronterizas en un momento en que se multiplicaban los esfuerzos para lograr un reconocimiento del nuevo gobierno en México. Normas de restricción o limitación del consumo aparecieron desde los primeros meses en que los constitucionalistas se asentaron en el poder en 1915, hasta la más explícita prohibición a la importación de drogas en 1923. El autor analiza cómo esta prohibición fue imponiéndose en estas últimas décadas de su periodo de estudio, criminalizando más el consumo que la venta o la producción. Una de las pocas barreras a la consolidación de esta tendencia ocurrió durante casi cinco meses en 1940 cuando el gobierno de México decidió no perseguir a los consumidores como delincuentes, sino tratarlos como enfermos. Esta alternativa se presenta en el libro como ejemplo de los esfuerzos y caminos que hubieran podido buscarse para enfrentar un problema, sin seguir “a pie juntillas” las decisiones presionadas en ámbitos internacionales.

Esta obra permite un acercamiento crítico a la judicialización del consumo y a la aparición del concepto “delitos contra la salud”. De la misma manera, insiste en que ciertos sectores sociales, los más pobres generalmente, fueron protagonistas de discursos y de la crítica social. Esos habitantes de la capital mexicana que consumían bebidas embriagantes, marihuana y algunas drogas accesibles, enriquecieron la crónica social y los discursos moralizantes de la prensa periódica, los discursos de políticos, médicos, y los primeros análisis sociales de la temprana sociología y antropología. Pérez Montfort hace el contrapunto con el consumo de los sectores medios y las élites, que no era tan visible ni tan comentado, y enfatiza que había una sectorización social en el acceso a ciertas drogas, sobre todo a derivados químicos comercializados y distribuidos en farmacias hasta comienzos de la década de 1920. En el libro aparecen los consumidores de los diversos sectores sociales con sus particularidades y sus formas de sociabilidad, así como las relaciones establecidas y las formas como las autoridades enfrentaban estos consumos diferenciados. En estas páginas hay, sin duda, una historia social de quienes producían, consumían, vigilaban o controlaban los consumos de drogas, así como una historia de cómo la persecución de estos delitos contra la salud se posicionó como la estrategia privilegiada para enfrentar a los consumidores, sobre todo a los provenientes de los sectores más pobres.

Otro de los intereses temáticos del libro tiene que ver con la investigación y los discursos científicos que estudiaban las propiedades y los usos de plantas utilizadas para este fin, así como sus efectos en la salud. Esta historia de un siglo ocurre en momentos en que la ciencia se posicionaba cada vez más como base para justificar políticas de salubridad y medidas administrativas y de control. Ciencia, conocimiento validado por la investigación y voces de los expertos enriquecieron los debates sobre la producción, la venta y el consumo de las drogas durante estas décadas. El libro contiene opiniones de químicos, médicos, antropólogos y sociólogos. En estos testimonios no sólo se observa su participación activa en la discusión pública, sino también cómo prevalecían las opiniones producidas desde centros de producción del conocimiento científico. Bajo esta lente, también pueden observarse los conflictos entre las tendencias prohibicionistas y las compañías farmacéuticas internacionales que comercializaban compuestos químicos derivados del opio o la coca.

Este trabajo es una historia social y cultural que ocurre en una ciudad capital que crecía y se modernizaba tanto en su forma como en ciertos lugares que ocupaban un papel central: boticas, farmacias, fumaderos de opio, vecindades y clubes sociales de las élites, oficinas gubernamentales, entre otros. Son un conjunto de sitios que fueron representados de forma estereotipada junto con los sujetos sociales que los frecuentaban por el cine y la literatura.

El autor es un reconocido historiador con una producción historiográfica dedicada a estudiar los significados de prácticas sociales y expresiones culturales a partir del rescate de canciones, lírica popular, corridos, crónicas. Uno de los grandes atractivos del libro se encuentra precisamente en la forma como Pérez Montfort construye su narrativa histórica e incluye fragmentos de este tipo de fuentes que dan sentido a los significados sociales y posibilita contrastarlos con los discursos moralistas y las tendencias prohibicionistas. Con estos testimonios no sólo es posible entender los sentidos que tenía el consumo de estas sustancias para artistas, creadores y literatos, sino también para los soldados de los ejércitos durante la Revolución, para los internos de las cárceles, para los más pobres habitantes de la Ciudad de México. Estas fuentes enriquecen el análisis y se integran en la narrativa de Pérez Montfort junto con documentos escritos por médicos, salubristas y empleados, con escritos y manifiestos políticos, y con registros de la policía que están disponibles en los archivos de la ciudad y en el Archivo General de la Nación, así como con un diálogo permanente con la historiografía y con los análisis sobre el problema, tanto históricos como de especialistas en el tema, que abundan en el periodo subsiguiente al estudiado en el libro.

En más de 340 páginas, el lector tiene la posibilidad de ubicar en la historia las raíces de un problema actual: la producción de las drogas, la penalización del consumo, las raíces de la persecución a los llamados delitos contra la salud. Sin duda, es un libro que va más allá de los análisis convencionales sobre las políticas antidrogas, las acciones internacionales para enfrentar la producción y el tráfico, así como las consecuencias de la persecución del consumo y los consumidores. Esta obra es atractiva para los historiadores que estamos interesados en las sociabilidades y prácticas culturales, y también para cualquier persona preocupada por comprender cómo se instituyó y se institucionalizó la prohibición de la producción, venta y consumo de drogas. Más allá de los indudables aciertos, es necesario resaltar que la revisión de este libro acentúa la necesidad de análisis históricos que permitan entender las consecuencias de decisiones políticas internacionales que han marcado la historia mundial reciente.

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Historia Mexicana, El Colegio de México, Vol. 70, Núm. 2 (278) es una publicación trimestral electrónica editada por El Colegio de México, A.C. Carretera Picacho Ajusco, Núm. 20, Ampliación Fuentes del Pedregal, Delegación Tlalpan, C.P. 14110, Ciudad de México, México. Tel. (55) 54 49 30 67. Correo electrónico: histomex@colmex.mx. Editor responsable: Rafael Rojas. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo núm.: 04 – 2016 – 042513161800 – 203; ISSN (impreso) 0185-0172; ISSN (electrónico) 2448-6531, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Beatriz Morán Gortari, fecha de la última modificación: 24 de septiembre de 2020. El contenido de los artículos publicados es responsabilidad de cada autor y no representa el punto de vista de Historia Mexicana. Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico, siempre y cuando sea para usos estrictamente académicos y sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración del contenido y otorgando los créditos autorales.

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