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Artículos
Publicado: 01-07-2009

Para una historia social de la violencia insurgente: el odio al gachupín

México España identidad nacionalismo siglo XIX

Resumen

El discurso  justificativo de los rebeldes se construyó sobre una tríada: el respeto al dominio monárquico, la defensa de la religión y el odio al gachupín/defensa de la patria. Esta última bandera distinguió a la rebelión, pues el partido realista no podía hacerla suya. Se trataba además de una bandera concreta, que encontró en un grupo específico al chivo expiatorio de las desdichas del mundo, como diría Furet. Se inventó así un enemigo a modo a quien culpar, contra quien combatir,  y en cuyo combate se pudo construir una efectiva ideología defensiva, que por lo demás pondría las bases del incipiente nacionalismo mexicano como observó hace tiempo Brading. La violencia rebelde encontró, de ese modo, no sólo el objeto por excelencia de la hostilidad, sino su justificación: al mismo tiempo que se trabajaba un imaginario antigachupín, plasmado en bandos, proclamas y manifiestos, surgía aquí y allá una violencia materializada  en asesinatos, saqueos y destrucción. El antigachupinismo de la insurgencia reveló así aspectos de sumo interés para una historia social y cultural de la guerra de independencia —una especie de pequeño terror a lo francés que desplegó en ocasiones la insurgencia, o la relación entre rumor  y violencia— de los cuales nos ocuparemos  en este trabajo.

Cómo citar

Landavazo, M. A. (2009). Para una historia social de la violencia insurgente: el odio al gachupín. Historia Mexicana, 59(1), 195–225. Recuperado a partir de https://historiamexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/view/1802
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